Me irritan muchas cosas en esta vida. Actualmente son dos cosas: no poder leer los libros que quisiera por tener que dirigirme a otros por obligación y el hecho de que asistiré a una fiesta este sábado en la que (estoy seguro al cien por ciento) no me divertiré. Como irritante extra podría agregar que esta copa del mundo no cumple con mis expectativas como aficionado.
Ajá. Ya sé que no busco con desesperación a un hijo secuestrado, o que no tengo que preocuparme por lo que comeré mañana, como millones de personas en este mundo en este momento. Ya sé que pertenezco al horrendo porcentaje de superficiales sin nada importante que aportar al mundo por el sólo hecho de estar escribiendo aquí en lugar de estar reproduciéndome o abogando por un exterminio de chinos.
Ajá. Eso está muy bien. Pasando a otras cosas (hay que ignorar el hecho de que todo en los blogs son trivialidades escritas por gente trivial), ayer se me ocurrió una pregunta que aunque no tiene nada de filosófica y si mucho de mamona, estúpida e incongruente... es una pregunta a la que no puedo encontrarle una respuesta. Y ese sólo hecho basta como criterio para darla a luz en la red, "echarle más caca a la red", como suelen decir los cibernautas escatológicos.
Es la siguiente: El doble de mi doble, ¿Qué vendría siendo de mí? ¿Mi doble doble? ¿Mi cuádruple? ¿Mi doble sustituto en caso de que mi primer doble muera? Lo increíble de esta pregunta es lo verosímil que resulta.
Seguramente muchos de ustedes al igual que yo, nos hemos encontrado con un sujeto que se parece mucho a nosotros, cual si fuera nuestro doble. Pues imagínense que pasaría si su doble entra en contacto con ustedes y les comunica de la existencia de un doble suyo. De miedo, ¿no? Culpemos a la jodida globalización.
Ahora que estamos en plena vorágine comercial referente a la selección mexicana de fútbol, se me ocurre un ejemplo que resume la idea que trato de comunicarles. Cuauhtémoc Blanco encuentra a su doble para anunciar cierto producto en la televisión mientras él está concentrado en Sudáfrica.
El sujeto elegido como doble suyo le relata la anécdota de que en su niñez, adolescencia o vida adulta conoció a un sujeto que se parecía mucho a él, pero ha pasado tanto tiempo que no sabe que fue de él.
Una vez eliminada la selección nacional, y en vez de irse a fornicar con su novia Rossana Nájera o vegetar otra temporada con el Veracruz, el Cuau, intrigado por la posibilidad de un "tercer" Cuauhtémoc, emprende su búsqueda. Se vale de las redes sociales, los medios televisivos, periódicos, etc., para contactarlo.
Después de una ardua labor tipo "dónde esta Wally?", da con el doble de su doble. Se contemplan en silencio, frente a frente . Asombrado por la delgada línea de ficción y realidad que se rompe y se rehace con angustia entre ellos, el Cuauhtémoc original se cuestiona sobre la realidad, la identidad, el azar y si su padre dejó regados más Cuauhtémocs por todo el mundo.
En ese momento el comercial acaba y se dan cuenta que es lo más mal viajado que han hecho en toda su vida. Separados, sin música de fondo, telones, falsos decorados o productos comerciales de por medio, se alejan para vivir, cada uno a su manera, sus respectivas vidas.
Si me han seguido hasta este punto de mi narración, tienen todo el derecho de mentarme la madre. Pero admitan que la única y humana escapatoria ante mi pregunta, es la de huir e ignorarla. De lo contrario correríamos el riesgo de volvernos locos... por si las dudas no estaría de más ver "Being John Malkovich"... buena movie... más entretenida que varios partidos del presente mundial.

Yo retaría a todos mis dobles y sus dobles a una lucha a muerte: "En este mundo no cabemos los 42."
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